Datos aparte de los citados en la primera parte de este artículo, asistimos a unas elecciones municipales y autonómicas insólitas en la historia democrática de España.
El gobierno o desgobierno de Zapatero ha supuesto desandar el camino de Felipe González. ZP ha devuelto a España una situación social y política, que salvando algunas distancias, nos recuerda la de 1976/1977 la de las dos Españas. Algunos van aún más lejos afirmando que estamos en una situación que se asemeja a la de la República Española cuando ganó la C.E.D.A., es decir de preguerra civil.
Lo indiscutible es que ZP en solo tres años, en palabras simples y llanas, se ha cargado el centro. No soy yo el único y por supuesto voces mucho más autorizadas que yo, ya llevan tiempo afirmándolo. La disputa electoral de los dos partidos mayoritarios por el espacio político del centro, no representado por nadie en este país, ya es historia.
Tanto PP como PSOE están corrigiendo derivas, los primeros hacia posturas más liberales y apuntándose al carro que Sarkozy ha puesto en marcha desde Francia. Y los segundos esgrimiendo la bandera republicana camino de la internacional socialista.
No, estas no son unas elecciones comunes. Todos estamos cerrando filas en torno al proyecto que tiene que ver más con nuestros principios morales que con los asuntos de estado.
Al comienzo de la campaña Rajoy dejó caer que estas elecciones podrían leerse en clave de primarias, después se ha retractado y ha hecho bien. Es de esperar que el domingo haya afluencia masiva en las urnas, es posible que el índice de participación ronde el 80% y eso va a significar que las cosas van a quedar como estaban al menos a nivel autonómico. Otra cosa será, a posteriori, la política de pactos y los tripartitos antinatura que puedan surgir.
Sin embargo, y a pesar de la acertada maniobra de Rajoy, estas si son unas elecciones en clave de primarias y más por la cercanía de las generales. Fíjense que los temas y argumentos de las campañas son más de carácter general que autonómico.
El lunes 28 de mayo a Rajoy le tocará hacer sus deberes a fondo haciendo un profundo estudio del color de los votos municipales e ir preparándose para las que, sin duda serán las elecciones generales españolas más duras de la historia, las de 2008.
Personalmente, me encantaría y a muchos millones de españoles también que Rajoy saliera de estas elecciones con un discurso nuevo, ya no centrado en la crítica al actual gobierno que todos sabemos que es el peor habido hasta la fecha, sino con un discurso de Estado, de base, de principios, de moral, de orgullo español y que dentro de un año todos pudiéramos decir: ¡En Francia Sarkozy, en España Rajoyzy!


1 comentarios:
Lo que está claro es que todo el mundo está harto de los diZParates y deZPropósitos de Rodríguez el Traidor.
También están hartos dentro del P$o€, pero callan por miedo a perder la mamandurria.
Pero a nosotros no nos callarán y lo único que esperamos es que el PP se ponga las pilas de verdad.
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